A nadie le gusta recibir la factura de la luz, pero siguiendo algunas pautas, puedes conseguir que no sea la pesadilla que a veces puede ser. 

Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Materiales Aislantes (ANDIMAT), casi el 25% del consumo energético y de las emisiones de CO2 en España provienen de los edificios. A esto se suma que nuestro país tiene una alta dependencia energética del exterior, y los precios de la energía cada vez son más altos. 💸

Como ciudadanos, podemos poner nuestro granito de arena y conseguir que nuestra vivienda ahorre al máximo en energía. Por eso, hoy te traemos un post muy útil para que aprendas cómo ahorrar en la factura de la luz.  🔋

 

Hermeticidad de la vivienda

 

Seguro que alguna vez has notado ese hilillo de frío entrando a casa desde el exterior. Ese, entre otros, es un síntoma de que la hermeticidad de tu vivienda no es la adecuada. 

La clave está en la envolvente del edificio, que debe evitar la infiltración (entrada de aire) y la exfiltración (salida de aire).  Esto reduce el consumo de energía, porque no tendrás que utilizar métodos de climatización.

Entre los elementos a controlar están la carpintería exterior (puertas y ventanas herméticas), los agujeros en la envolvente (como tomas de corriente, que deben estar tapadas), las bajantes pluviales y las salidas de tubos de ventilación.

Y no olvides que la hermeticidad va de la mano del aislamiento térmico. Para que los métodos de aislamiento funcionen, la construcción debe ser hermética. Si no, se producirán esas temidas fugas de aire. 

Te contamos cómo aislar tu vivienda. 👇  

 

Aislamiento térmico: techo, suelo y paredes

 

Una vez controlada la hermeticidad de la vivienda reduciendo el paso de aire, toca aislarla. 

Evita depender de la calefacción y el aire acondicionado y olvídate de los sustos con las facturas de la luz. Aislar térmicamente tu casa merece la pena: lo que te cueste hacerlo, es lo que dejas de pagar en energía. 🔄

Según la ANDIMAT, las rehabilitaciones térmicas conllevan ahorros de energí­a ¡de entre el 20 y el 50%!





Cómo aislar térmicamente una vivienda

 

Cada vivienda es un mundo. Así que, antes de nada, tienes que conocer la tuya y saber cuáles son sus puntos débiles. Básicamente, por dónde se cuela el calor en verano y el frío en invierno. 

Una vez tengas esto claro, toca decidir qué tipo de aislante te conviene, ¡porque hay para elegir! Fibras minerales, espumas plásticas, planchas… 

Y también, claro, tendrás que considerar tu presupuesto. Aunque hay opciones económicas como sellar huecos y ventanas, poner alfombras en invierno o echar las persianas en verano, un buen aislamiento casi siempre vendrá de la mano de una reforma a fondo.  📐🔨

Si te decides a llevarla a cabo, estas son algunas de las opciones a valorar al aislar térmicamente una vivienda:

☝ Techos y tejados. Las goteras y manchas de humedad son una señal: tus techos tienen zonas por donde escapa la energía. Para evitarlo, rehabilita la cubierta y su aislamiento. 

En cuanto a los tejados, si el tuyo da directamente al exterior, ten en cuenta que es la zona por donde se pierde más energía. Para aislarlo, olvídate de la uralita y pásate a la celulosa, la lana de roca, el poliestireno… 

👇 Suelos. Parece que no, pero un suelo frío puede ser muy poco confortable en invierno. Para aislarlo, hay que estudiar el tipo de suelo de tu vivienda y elegir el material: espuma insuflada, lana mineral, lámina de polietileno… incluso geotextil, a partir de materiales textiles reciclados.

👉 Paredes y fachadas. Instala el aislante térmico en los tabiques interiores y en las paredes de separación con vecinos y zonas comunes como el descansillo, escaleras… 

También notarás la diferencia si instalas aislantes en las fachadas y galerías interiores. Puedes instalarlo en el exterior, interior o dentro del muro. Para aislamiento exterior, el SATE, que combina capas de distintos materiales, es el más común.

La calidad de las ventanas también es fundamental. Intenta instalar ventanas de PVC, un material no conductor que evita que la temperatura del exterior entre en la vivienda, y viceversa. El doble acristalamiento es un plus.

Si tienes ventanas de otro material, como aluminio, tendrás que añadir en el perfil una pieza de plástico que anule la conductividad entre exterior e interior. 

💧 Fontanería. Si vas a cambiar tu instalación de tuberías, aprovecha las obras para aislarlas y reducir las pérdidas de calor entre la caldera y el radiador o convector. Tienes muchas opciones, como las coquillas de espuma, de lana mineral, de polietileno…

En resumen: aprovecha cualquier reforma para preguntarte si el aislamiento es el correcto y qué puedes hacer para mejorarlo. Y, a no ser que tengas tiempo para hacer un máster y estudiar cada material, déjate aconsejar por profesionales. 😉

 

Ahorro en el precio por tarifa reducida

 

A veces, encontrar la tarifa perfecta es como buscar una aguja en un pajar. ¿Lo bueno? Esa cantidad ingente de opciones hace que puedas encontrar la que mejor se adapta a lo que necesitas. 

Incluso puedes diseñar tu propia tarifa eligiendo franjas horarias en función de tus picos de consumo de luz. 

En este sentido, este 1 de junio de 2021 se ha aplicado un cambio en las tarifas de luz de las comercializadoras, que lanzan nuevas ofertas basadas en tres tramos horarios. La intención es penalizar el consumo en las horas con mayor demanda. 

 

Las nuevas franjas horarias son:

👉 Hora punta. Entre las 10:00 y las 14:00 horas y las 18:00 y 22:00 horas, de lunes a viernes laborables. El momento del día en que la electricidad es más cara.

👉 Hora valle. Entre la media noche y las ocho de la mañana de los días laborables, y durante las 24 horas de fines de semana y festivos. Intenta que tu consumo se concentre en estas horas. ¡Puedes ahorrar hasta un 95%!

👉 Hora llana. Tienen un coste intermedio y están comprendidas entre las 8:00 y las 10:00 de la mañana, entre las 14:00 y las 18:00 de la tarde y entre las 22:00 y 00:00 de la noche.

Para ahorrar en tu factura de la luz, intenta consumir electricidad en las horas valle. Y muy importante: como nos advierte la OCU, las nuevas franjas no coinciden con ninguno de los tramos horarios utilizados hasta ahora para las tarifas con discriminación horaria.

 

El diseño de la casa ayuda mucho 

 

El ahorro energético puede planificarse incluso antes de que tu vivienda esté construida. El diseño de la casa es imprescindible si lo que quieres es conseguir el mayor ahorro energético posible.

Aquí entra en juego el estándar Passivhaus que aplicamos en UNO100, el más exigente en cuanto a eficiencia energética en la edificación. 

Un estándar que garantiza cinco elementos básicos para la arquitectura sostenible y eficiente: aislamiento térmico excepcional, puertas y ventanas de primer nivel, ventilación con recuperación de calor, ausencia de puentes térmicos y hermeticidad al aire. 



Vivir en una casa Passivhaus marca la diferencia en:

✅ Salud. Garantizamos una calidad óptima del aire de tu vivienda, instalando un sistema de ventilación que elimina CO2 y filtra el 90 % de la contaminación. 

✅ Confort. La mejor temperatura es ni frío, ni calor, ¿verdad? Justo lo que proporciona Passivhaus, controlando la humedad y facilitando la temperatura óptima del aire: 25ºC en verano y 20ºC en invierno.

✅ Ahorro. Reduce tu factura de la luz hasta un 90% y consigue la máxima eficiencia energética, minimizando la necesidad de reparaciones. 

 

Aquí puedes leer más sobre cómo aplicamos el estándar Passivhaus en UNO100 y las certificaciones con las que trabajamos. Ya sabes: el diseño es más importante de lo que parece. 😉



Instalaciones de climatización eficientes

 

Calentar tu casa en invierno y enfriarla en verano son los procesos que más energía consumen en la vivienda. Por eso, tener instalaciones de climatización eficientes ayuda al ahorro energético.

En función de tus necesidades, las características de tu vivienda, el clima de la zona y otros aspectos, puedes elegir entre varios sistemas de climatización. 

 



Estos son algunos de los más aconsejables:

Aerotermia. En este post ya te contamos en detalle cómo funciona la aerotermia. Este sistema funciona con bombas de calor y utiliza la energía del aire exterior.

Así, puede climatizar el interior de las viviendas y producir agua caliente, además de generar aire frío en verano.

La aerotermia genera energía limpia, renovable y eficiente, y puede ahorrar entre un 75 y un 80 por ciento de energía eléctrica. 💥

Geotermia. La energía geotérmica procede del calor que contiene el subsuelo. Para poder aprovechar la inercia térmica del subsuelo, se instala una bomba de calor, que traslada la energía en forma de calor de un ambiente a otro.

Como el subsuelo mantiene siempre una temperatura constante, el rendimiento de la geotermia es poco vulnerable a los cambios de temperatura exterior. ¡Eficiencia asegurada! 👌



Calderas. Las calderas de condensación son las más eficientes. El truco está en que aprovechan el vapor de agua que se pierde en la combustión. Así, ahorran gas y también energía. 

Termos y acumuladores. Los termos son aislantes y muy precisos controlando la temperatura y se adaptan a los hábitos de la vivienda. Por eso, evitan un consumo innecesario de energía. 

Los acumuladores de agua tienen un gran aislamiento y evitan la pérdida de calor, garantizando la disponibilidad de agua caliente. Lo ideal es combinarlos con otros sistemas.

Placas solares. España tiene alrededor de 2.500 horas de sol al año. ¡Aprovechémoslas! Instalar placas solares te asegura un descenso en la factura de la luz. 🌞

Puede abastecernos de energía para aparatos eléctricos, iluminación y, claro, también para calefacción. Pero ten en cuenta que, en este caso, no funciona con radiadores eléctricos. 

 

Otras ideas para ahorrar en el recibo de la luz

 

Además de todo lo anterior, hay otras decisiones que, aunque puedan parecer insignificantes, también ayudan a que no te dé un patatús cada vez que recibas la factura de la luz.

Domótica. La energía más eficiente es la que no se consume. Por eso, si controlas desde tu móvil cuándo encender y apagar la calefacción, te aseguras de que solo esté encendida cuando sea necesario. 

No al stand-by. Esa pequeña lucecita roja parece inofensiva, pero dejar los aparatos en suspensión puede incrementar hasta un 10% tu gasto eléctrico al año. Ah, y el cargador también consume aunque el móvil no esté conectado.  

Lava más frío. Utilizar programas de lavado con temperaturas bajas también ayuda a ahorrar energía. Además, seguro que tu lavavajillas tiene programa Eco. ¡Utilízalo! No está de adorno. 😉

Cámbiate al LED. Algo tan sencillo como cambiar las bombillas tradicionales por bombillas LED puede hacerte ahorrar hasta un 80% de energía. Y tienen una vida útil mucho más larga. 

Para espacios amplios que necesiten estar iluminados durante mucho tiempo, los tubos fluorescentes también son una buenísima opción. 

Como ves, hay muchas opciones al alcance de todos para ahorrar en la factura de la luz. Ahora, ¡te toca elegir a ti!



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